No le des la razón a los humanos y se quejarán, dásela y de igual forma se seguirán quejando.
Me dijo y luego preguntó: “A mí me gustan los gatos, ¿a ti?” …permanecí callada, esperando encontrar la respuesta adecuada en sus ojos, sus malditos ojos.
Como si el tiempo y espacio estuviesen detenidos, no estaba dispuesta a redactar un poema en dedicatoria a aquella bella imagen llamando mi atención, por lo que decidí escribir líneas, que seguramente esconden más de lo que mis lágrimas desearon expresar la noche anterior, había mentido cómo nunca (¿cómo siempre?), deseaba dormir por largas horas, (entiéndase no existen horas más o menos largas, las horas todas de sesenta minutos) deseaba no tener obligaciones, estaba sola, estaba escuchando gritos fuera de casa, el perro caminaba y aun el sentía cuan extraña y rara me sentía.
Las calorías consumidas habían sobrepasado el límite, el sentirme bien no contribuía al cumplimiento de las reglas establecidas, me sentía terriblemente obligada a comer junto a ella, y aquí voy a mencionarla de nuevo, Ella…
Y me pregunto si se lo merece, quizá sí, quizá no, ni aun el dudar me hace bien… me interrumpo, hablo y hablo y vuelvo a hablar, se ha dado cuenta de mis defectos, se los he mostrado demasiado pronto, me confunde, y así mismo me alegra los días, maldita mentira. Ahora había sido algo más que un “I kissed a girl and I like it the taste of her cherry chapstick.”
Entre todas las cosas buenas que haría, la primera: te olvidaría
pero se irían entonces cientos de recuerdos, muchos de mis poemas y textos, abrazos, caricias y tus besos…
se marcharían tus ojos, tu voz de mi mente, las muchas canciones que te canté, todas las mentiras que construimos para ir lejos del mundo,
no regresaría mi dolor, no estarían tampoco mis ganas de quererte tanto para mí, no existirían motivos para fumar como se debe, no podría ponerle la misma atención a las palabras, no tomaría cierto camino a casa con la esperanza de poder encontrarnos ‘casualmente’,
perdería incluso esos momentos en los que todo era perfecto y podría haber muerto justo allí, se acabaría la historia de mi y de ti,
dejaría de querer no querer a los gatos, se irían también nuestros secretos por lo que quizá debería dejar de mencionarnos como plural y en conjunto.
Pero lo mejor de todo esto es que no quiero hacer cosas buenas, if you know what I mean.